
“ El ministerio del evangelista presenta primordialmente siete unciones concedidas por el Espíritu Santo de la Gracia. La primera es la unción de bautizar a las almas convertidas a Cristo. El bautismo es un sacramento obedecido por los cristianos que simboliza el perdón de los pecados. Es un sacramento de iniciación en la fe cristiana y, aunque no es exclusivo de la función del evangelista, muchas veces quien evangeliza también se convierte en responsable de conducir a los nuevos convertidos al bautismo. ”
(Hechos 8:26-40)
“ Empero el ángel del Señor habló á Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el mediodía, al camino que desciende de Jerusalem á Gaza, el cual es desierto. Entonces él se levantó, y fué: y he aquí un Etiope, eunuco, gobernador de Candace, reina de los Etiopes, el cual era puesto sobre todos sus tesoros, y había venido á adorar á Jerusalem, Se volvía sentado en su carro, y leyendo el profeta Isaías. Y el Espíritu dijo á Felipe: Llégate, y júntate á este carro. Y acudiendo Felipe, le oyó que leía el profeta Isaías, y dijo : Mas ¿entiendes lo que lees? Y él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó á Felipe que subiese, y se sentase con él. Y el lugar de la Escritura que leía, era éste: Como oveja á la muerte fué llevado; y como cordero mudo delante del que le trasquila, así no abrió su boca: En su humillación su juicio fué quitado: mas su generación, ¿quién la contará? porque es quitada de la tierra su vida. Y respondiendo el eunuco á Felipe, dijo: Ruégote ¿de quién el profeta dice esto? ¿de sí, ó de otro alguno? Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron á cierta agua; y dijo el eunuco: He aquí agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Y Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y bautizóle. Y como subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató á Felipe; y no le vió más el eunuco, y se fué por su camino gozoso. Felipe empero se halló en Azoto: y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó á Cesarea. ”
(Lucas 4:17-21)
“ Y le fue entregado el libro del profeta Isaías; y, cuando abrió el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, (segunda) por cuanto me ha ungido para evangelizar a los pobres, (tercera) me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, (cuarta) a proclamar libertad a los cautivos, (quinta) y vista a los ciegos, (sexta) a poner en libertad a los oprimidos, (séptima) a proclamar el año agradable del Señor. Y, cerrando el libro, lo devolvió al ministro y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos. ”
